Las canciones de los peregrinos franceses en la ruta Jacobea

"LAS CANCIONES DE ITINERARIO DE PEREGRINOS FRANCESES DE LA RUTA JACOBEA :
RASGOS DEFINITORIOS"
Ignacio Iñarrea Las Heras


RESUMEN

cancioneroEl objetivo fundamental de este trabajo es dar una visión amplia de los principales rasgos que caracterizan las canciones de itinerario de los peregrinos franceses del Camino de Santiago. La base metodológica utilizada la proporciona Paolo Caucci von Saucken, con los cinco aspectos identificadores que propone para las guías y libros de peregrinación jacobea escritos en Europa desde el siglo XIV hasta el XVIII. La escasa investigación realizada hasta el momento actual sobre estas composiciones hace necesario estudiarlas más en profundidad, con mayor detalle y precisión. El modelo analítico tomado de Caucci ha resultado ser, a pesar de ciertas limitaciones, muy eficaz y constituye, asimismo, una buena base para nuevos análisis.
Las guías y libros de peregrinación a Santiago de Compostela constituyen en su conjunto una clase de producción escrita que tiene en el Codex Calixtinus y, de modo más concreto, en su quinto libro, su primera gran manifestación.1 Paolo G. Caucci von Saucken se ha dedicado al estudio de estas obras, a las que concede la calificación de género: la literatura de viaje y de peregrinación a Compostela.2
Este investigador se ha interesado sobre todo por aquellas creaciones realizadas en lengua vernácula (francés, inglés, italiano, alemán) y aparecidas por toda Europa en un período comprendido entre los siglos XIV y XVIII. Esto no significa que la guía aparecida en el Codex Calixtinus no haya retenido su atención. Muy al contrario, constituye la base sobre la que se asienta su estudio, ya que contiene al menos el esbozo de las que él propone como las cinco características esenciales de este género:

-  Existencia de uno o varios itinerarios a Compostela.
-  Indicación de lugares, situados a lo largo del camino, donde existen hospitales que dan acogida al peregrino.
-  Alusión a santuarios en los que se conservan reliquias cuya visita se considera obligatoria.
-  Descripción de la ciudad de Santiago de Compostela y de su catedral.
-  Impresiones y apreciaciones personales realizadas por los viajeros autores de estos textos.

No es propósito del presente trabajo realizar valoraciones críticas, en ningún sentido, acerca de la validez de estos rasgos en cuanto esquema eficaz para un análisis en profundidad de las guías y relatos sobre la peregrinación jacobea. Lo que aquí se pretende es aprovechar esta aportación de Caucci, utilizándola como modelo de estudio del conjunto de canciones de peregrinos franceses a Compostela, caracterizadas y definidas como cantos-guía4 o canciones itinerantes.5 Se intentará demostrar su validez como útil de estudio eficaz para proponer una visión amplia y sintética de esta clase de producciones cantadas. De todas formas, no se perderán de vista, de entre de las obras estudiadas por Caucci, buena parte de las que fueron escritas en lengua francesa, pues pueden proporcionar sin duda un elemento de referencia y comparación de gran importancia. Se encuentran situadas cronológicamente entre los siglos XV al XVIII.6
Esta clase de canciones son probablemente tan antiguas como el propio fenómeno de la peregrinación,7 aunque los testimonios escritos que se conservan de ellas no se remontan más allá del siglo XVII.8 Su finalidad esencial era servir al peregrino como elemento orientador e informativo a lo largo de todo su trayecto. Se organizan en un número variable de estrofas y gran parte de ellas están dedicadas a una etapa del camino (una población, una región, un monte, un puente, un lugar santo, etc.), sobre la cual se ofrecen datos diversos (descripción, sucesos, anécdotas, experiencias concretas, actuaciones de los peregrinos...)9
El primero de los rasgos establecidos por Caucci se puede encontrar con gran facilidad en estas composiciones. En realidad, todas ellas no son básicamente otra cosa que itinerarios, sucesiones de etapas enriquecidas con las informaciones aportadas.10 Si se procede a extraer de las distintas canciones estudiadas los nombres de los lugares que se mencionan en ellas, se pueden configurar varios trayectos, similares a los que aparecen en las guías de peregrinación francesas consultadas. Todos ellos terminan por confluir en España, en lo que se conoce como camino francés, pero presentan en varios casos comienzos diferentes. Se hace así especialmente interesante prestar atención a estos tramos iniciales, con el objeto de comprobar su cercanía o su inclusión en alguna de las cuatro grandes vías jacobeas que discurren por territorio francés: la vía Tolosana, la Pódense, la Lemovicense y la Turonense.

La Grande Chanson des Pèlerins de Saint Jacques, también conocida como Grande Chanson o Cantique Spirituel, presenta en su segunda estrofa la etapa inicial del camino que va a exponer a lo largo de todo su desarrollo:

Quand nous fûmes en la Saintonge,
Hélas! mon Dieu;
Nous ne trouvâmes point d'églises,
Pour prier Dieu;
Les Huguenots les ont rompues
Par leur malice,
C'est en dépit de Jésus-Christ
Et la Vierge Marie


La Saintonge es una región situada al oeste de la de Angoumois (donde se encuentra la ciudad de Angulema). La ciudad más destacada en esta parte del camino es Saintes, no lejos de Burdeos. Esta localidad también es mencionada en este canto, junto con Blaye y la zona de las Landas. No cabe duda, pues, de que La Grande Chanson reproduce, al menos en parte, el trayecto de la vía Turonense. El recorrido inmediatamente posterior es diferente, ya que no se mencionan Dax, Ostabat ni Roncesvalles, sino Bayona, justo antes de entrar en España por Irún.13 En otra versión más amplia de esta misma canción,14 se describe a partir de Burdeos una desviación que lleva a una serie de ciudades integradas dentro de la vía Lemovicense: Bazas, Les Agraux, Roquefort y Mont-de Marsan:

Nous continuâmes le voyage
Vers les Agraux,
Et sentîmes notre courage
Chasser nos maux;
Roquefort vîmes en passant,
Petite ville,
Et fûmes à Mont-de-Marsan,
Où nous eûmes asile.

Sin embargo, la etapa posterior a Mont-de-Marsan y última de este trayecto por Francia es también Bayona.
La composición que presenta por título Autre Chanson des Pèlerins de Saint-Jacques16 reproduce en sus primeras estrofas el mismo recorrido francés que La Grande Chanson, aunque con menor detalle, ya que en ella no se alude a Blaye ni a Burdeos. Aparecen las etapas de Saintonge, las Landas y Bayona.
Una tercera canción, editada con el mismo título que la anterior, presenta un trayecto muy similar, aunque más largo y pormenorizado. Según Camille Daux, esta creación podría considerarse como propia de peregrinos del norte de Francia que pasaban por París; por ello la denomina también canción des Parisiens:

Nous nous mîmes à cheminer
Droit à Paris pour nous rendre.



Aquí no sólo se mencionan Saintonge, Blaye, Burdeos o Bayona, sino también, dentro de la vía Turonense, París, Lusignan (al sur de Poitiers), Saintes o Pons (al sur de Saintes).
La Chanson nouvelle sur tous les passages et lieux remarquables qu'il y a aux chemins de Saint-Jacques, Saint-Salvateur et Mont-Sarra (o, simplemente, Chanson nouvelle) sitúa la primera etapa de su recorrido en la localidad de Senlis, al norte de París. Se trata, sin duda, de la canción que presenta un mayor número de localidades de la vía Turonense. Entre otras, se mencionan París, Chartres, Bonneval, Châteaudun, Château-Regnault, Tours, Sainte-Maure-de-Touraine, Châtellerault, Poitiers, Lusignan, Saintes, Blaye o Burdeos:

De Chartre a Bonneval
Dans un val,
Droit au Chasteau d'un j'alasme;
Cloye, Vendosme, Chasteau-Regnault
Le plus beau;


A Tours nous reposâmes.
La Complainte des pèlerins d'Aurillac reproduce un recorrido cuya única peculiaridad, con respecto a los de las anteriores canciones, reside en que su punto de inicio se sitúa en la localidad de Aurillac, no incluida en ninguna de las cuatro grandes vías francesas de peregrinación. Sin embargo, en su quinta estrofa aparece Burdeos como primera etapa del camino. Los peregrinos que entonaban este canto terminaban por integrarse en la vía Turonense, aunque no por mucho tiempo, como da a entender la sexta estrofa, donde se menciona Bayona:

Quand fuguèrem lai en Beianha [Bayona],
Pròdi el paeis de las Espanhas,
Calg cambiar bona peconha
Pèr moneda molt ronha.

Así pues, todas estas canciones presentan aquí unos elementos de semejanza fundamentales: los itinerarios franceses que describen coinciden parcialmente con la vía Turonense y terminan habitualmente en Bayona. El trayecto español comienza en Irún. Esta manera de realizar el paso de un país a otro era parte de la ruta que, al parecer, preferían recorrer los peregrinos franceses en el siglo XVIII y los peregrinos del norte de Francia en el siglo XVI.23 Las distintas guías y libros franceses de peregrinación consultados así parecen confirmarlo. Sólo los itinerarios de las guías de Caumont (1417) y de Jean Pierre Racq (1790) se diferencian de los demás en este aspecto. El primero de estos dos peregrinos cruzó los Pirineos pasando previamente por Ostabat y Saint-Jean-Pied-de-Port, para después llegar hasta Roncesvalles y Burguete. El segundo atravesó esta cordillera por el mismo punto, después de haber dejado atrás Oloron y Mauléon. El paso de Roncesvalles era el más utilizado por los franceses en la Edad Media.24 Además, este puerto y el de Somport son los únicos puntos que el Codex Calixtinus, escrito en el siglo XII, contempla para entrar en España.25
Entrar en España por Irún implica continuar hacia Santiago de Compostela dejando a un lado los territorios navarro y riojano. Se atraviesa Guipúzcoa y Álava y se penetra en tierras burgalesas. Una de las guías de peregrinación francesas incluye este camino,26 algunos de cuyos puntos más destacados son Tolosa, el puerto de San Adrián, Vitoria, Miranda de Ebro, Pancorbo, Briviesca y Burgos. Sólo una de los cantos que constituyen el corpus analizado aquí parece seguir con cierta fidelidad este trayecto. Se trata de la Complainte des pèlerins d'Aurillac:

Quand fuguèrem en Vitoria,
Vedèrem las verdors flôrias,
Del jôi peçam lavanda, tim
En un deves, e romanin.
Quand fuguèrem sus lo pontet [puente sobre el Ebro],
Qual tremol al pas qu'òm fa!
Crediam morir! à patz, à patz,
Sàlva los pelgrins, Sant Jacm!
A Burgos, la frairia
Mirific avent nos amòstra
En la glèisa! pro temor!
Un crist suda sa sudor.

Los trayectos de otras guías describen una desviación desde Vitoria hasta Santo Domingo de la Calzada, pasando, entre otros sitios, por Haro. Para Caumont y Jean Pierre Racq, Santo Domingo era lugar de tránsito obligado ya que, después de Roncesvalles, atravesaron Navarra y La Rioja. Casi todas las canciones de itinerario francesas mencionan la localidad calceatense. Sin duda se trata de una etapa que para los peregrinos tenía una especial importancia, debido a la gran reputación del milagro del ahorcado vivo y de las aves resucitadas. Caumont proporciona en la guía de su viaje el primer testimonio escrito sobre esta leyenda.La canción des Parisiens le dedica la siguiente estrofa:

Ah! que nous fûmes joyeux
Quand nous fûmes à Saint-Dominique,
En entendant le coq chanter,
Et aussi la blanche géline;
Nous sommes allés vers la Justice [la horca],
Où resta trente-six jours l'enfant
Que son père trouva en vie
De Saint-Jacques en revenant!

Tras el paso por Burgos y León, es digna de mención la alusión que todas las canciones aquí analizadas hacen a la ruta hacia San Salvador de Oviedo. Algunas de ellas muestran cómo, una vez dejada atrás León, los peregrinos iban directamente a Oviedo. Es el caso de la Chanson nouvelle:

Quand nous fusmes sur le pont
De Léon,
Nous fismes un voeu pacifique
D'aller à Saint-Salvateur.
D'un bon coeur,
Pour voir les Saintes Reliques.

Aquí había que pasar obligatoriamente por el lugar al que las canciones dan la denominación de Mont-Etuves, Mont Etuve, Mont-d'Etuves, Mont-d'Estudes o incluso pont d'Esture. Se trata de las montañas próximas al puerto de Pajares.Esta es una parte especialmente dura, e incluso peligrosa, del trayecto, como se muestra en la versión editada por Daranatz de Autre Chanson des Pèlerins de Saint-Jacques:

Quand nous fumes au Mont-d'Estudes,
Qui sont si froids et si rudes,
Ont fait plusieurs coeurs dolens,
Ont fait plusieurs femmes veuves
Orphelins petits enfans.

Otras canciones incluyen este recorrido, aunque previamente hacen alusión a la bifurcación existente a la salida de León.35 El camino de la derecha lleva a San Salvador y el de la izquierda a Santiago de Compostela. La Grande Chanson reproduce con claridad esta punto del recorrido:

Quand nous fûmes hors de la ville,
Près de Saint-Marc,
Nous nous assîmes tous ensemble
Près d'une Croix.
Il y a un chemin à droite
Et l'autre à gauche;
L'un mène à Saint Saluateur.
L'autre à Monsieur Saint-Jacques.

De las guías francesas de peregrinación consultadas, solamente incluyen alusiones a la ruta de León a Oviedo la de Senlis y la de Jean Pierre Racq. De todos modos, la Nouvelle Guide des Chemins (1583), incluye, a continuación de la ruta a Santiago de Compostela, otra entre León y San Salvador.37
Desde Oviedo, los peregrinos se dirigían a su destino final, en un recorrido que tiene en Ribadeo y Mondoñedo dos etapas importantes. La guía de Jean Pierre Racq así lo refleja, aunque menciona más etapas, como las de Grado, Cañero, Luarca o Navia. Casi todas las canciones de itinerario estudiadas aluden a un punto de esta parte del camino, al cual se daba gran importancia por ser especialmente peligroso: el Pont qui tremble (el Puente que tiembla). En la versión de la Grande Chanson editada por Daranatz puede verse el miedo que producía atravesar dicho puente:

Quand nous fûmes au Pont-qui-tremble,
Bien étonnés,
De nous voir une troupe ensemble
Fort exposés,
Voyant les ondes de la mer
Dans leur furie,
Dont le choc nous faisoit trembler
Et craindre pour la vie.


Algunos cantos40 aluden también a Ribadeo y uno solo, la Chanson nouvelle, a Luarca y Navia:


A Louarque sur la mer
Faut passer,
Sans y faire demeurance,
Navia et Rive Dieu
Dangereux
Pour les pèlerins de France


Los tramos finales del camino aparecen reflejados en las canciones con bastante brevedad, en general. La mayor parte de ellas tiene una estrofa dedicada a Montjoye. Es el Monte de San Marcos o Monte del Gozo, desde el cual se pueden ver ya las torres de la catedral de Santiago, como se muestra en la Grande Chanson:


Quand nous fûmes à Montjoie,
Fûmes joyeux,
De voir une si belle église
En ce saint lieu,
Du glorieux ami de Dieu,
Monsieur Saint-Jacques,
Qui nous a tous préservés
Durant ce saint voyage.


Algunas canciones no presentan aquí demasiado orden en la sucesión de las últimas etapas, antes de terminar el viaje. Se trata de las dos versiones de Autre Chanson des Pèlerins de Saint-Jacques. La editada por Daranatz incluye dos estrofas situadas después de la que corresponde a Montjoye y antes de la de Santiago de Compostela. Ambas aluden a otras tantas localidades enclavadas en el trayecto de León a Oviedo: Malefaute (Malvedo) y La Ravelle (La Robla).Por lo tanto, deberían ir colocadas mucho antes, dentro del desarrollo de la composición:


Quand nous fûmes à Malefaute,
Mon compagnon tomba malade,
Dont j'en ai le coeur très-dolent.
Du pain de ma malette,
Lui en donnant le plus blanc,
Et du vin de ma calebasse,
M'en vais le réconfortant.
Quand nous fûmes à la Ravelle,
Mon compagnon fut mis en terre,
Dont j'en ai le coeur dolent.
J'ai cherché dans sa boursette,
Il n'y avoit que six blancs;
C'est pour écrire une lettre
Pour porter à ses parens.


La versión de Daux presenta el mismo defecto, con la única diferencia de que, en la primera de las dos estrofas indicadas, aparece el nombre de Montserrat, en lugar de Malefaute. Este hecho no parece tener mucho sentido en un canto de peregrinación jacobea, aunque resulta interesante en la medida de que no deja de ser una alusión a otro importante santuario de Europa. Era un lugar frecuentado por muchos peregrinos que volvían de Compostela. Tal vez su presencia en esta composición sea el resultado de una confusión entre dos cantos diferentes, uno dedicado a Santiago y otro a la Virgen de Montserrat.
La culminación de los recorridos descritos en las canciones estudiadas es, obviamente, Santiago de Compostela y su catedral. La Grande Chanson, por ejemplo, lo muestra claramente:


Quand nous fûmes à Saint-Jacques,
Grâce à Dieu,
Nous entrâmes dedans l'église
Pour prier Dieu,
Aussi ce glorieux martyr,
Monsieur Saint-Jacques,
Qu'au pays puissions retourner
Et faire bon voyage.


La segunda de las características propuestas por Caucci para los libros y guías de peregrinación a Compostela se puede encontrar también en las canciones de itinerario francesas. Algunas de sus estrofas incluyen alusiones a hospitales y a otros lugares de acogida para peregrinos, situados tanto en Francia como en España, donde se les dispensa cobijo y alimento. La Chanson nouvelle menciona una localidad francesa llamada Port, donde los peregrinos recibían el mandat.


A Castelraut et Poitiers,
Sans dangers,
A Lusignan se faut rendre;
Chesnay, Mesle, Saint-Léger
Faut passer
Pour a Port le mandat prendre.


Tal vez se trata de la ciudad de Pons, con su Hospital Nuevo para recibir a los viajeros hacia Santiago.50 Aunque, de ser así, no está bien situada dentro de esta canción, ya que es nombrada antes que Saintes, cuando en realidad se encuentra más al sur.

La canción des Parisiens menciona dos localidades donde el peregrino francés es bien recibido y tratado. La primera es Burdeos, donde hay un hospital regentado por los Jesuitas:

Puis à Bordeaux la claire voie,
Aux Jésuites sommes allés,
Qui nous ont donné grand'joie,
Pain et vin pour notre souper.


Se trata del hospital de Saint-James, creado en 1119 y que en 1574 pasó a ser dirigido por la Compañía de Jesús.52 La segunda ciudad es San Juan de Luz. Allí no se habla de ningún hospital de peregrinos; sin embargo, sus habitantes acogen a éstos de forma muy caritativa y generosa:


Quand nous fûmes à Saint-Jean-de-Luz
Les biens de Dieu en abondance;
Car ce sont gens de Dieu élus,
Des charités ont souvenance,
Donnant aux pauvres chevance,
Et de leurs biens en abondance,
Disant: Vous aurez souvenance,
Dieu vous conduise à sauvement.


En la version de la Grande Chanson editada por Daranatz, hay dos estrofas en las que se habla de otros tantos lugares donde también se puede ser bien recibido. Ambas se sitúan en la parte del recorrido que en esta canción corresponde a la vía Lemovicense. La primera es Bazas:


Nous passâmes dans une ville
Nommée Bazas,
Et fûmes à l'hôtellerie,
Étant fort las;
Et puis nous fûmes visiter
La cathédrale,
En demandant la charité
Sans aucun scandale.


La segunda es Mont-de-Marsan, cuyo hospital de peregrinos estaba dirigido por la abadía de La Sauve:


Nous continuâmes le voyage
Vers les Agraux,
Et sentîmes notre courage
Chasser nos maux;
Roquefort vîmes en passant,
Petite ville,
Et fûmes à Mont-de-Marsan,
Où nous eûmes asile.


El canto titulado Autre Chanson des Pèlerins de Saint-Jacques tiene una estrofa dedicada al paso por el puerto de San Adrián, donde también había un hospital:


Quand nous fûmes à la montée
Saint-Adrien est appelée,
Il y a un hôpital fort plaisant,
Où les pèlerins qui y passent
Ont pain et vin pour leur argent.

En este lugar hay un túnel donde en tiempos estaba situado dicho albergue, hoy en ruinas. Como la propia canción indica, la hospitalidad dispensada aquí no era gratuita.61 En la Chanson nouvelle se habla de las Landas como de un lugar donde los peregrinos podían obtener pan y vino a cambio de dinero:


Des grandes Landes les villages
Et passages
Passez, je vous prie, en joye,
Sans tarder aucunement,
Demandant
Pain et vin pour monnoye.


Esta misma composición menciona varios puntos del Camino de Santiago, a su paso por España, donde se dispensa buena acogida al peregrino. Uno de ellos es Burgos, donde se encuentra el Hospital del Rey.63 Un poco más adelante, fuera ya de esta ciudad, se encuentra el Hospital de San Juan del Puente, al que, al parecer, también se alude:


A Burgués estant arrivé
Et entré
Dedans ce grand monastère,
On nous donna pain et vin
Pour certain,
Ainsy qu'à Saint-Jean-Dorthère.


Otro punto es el llamado Blanc hospital que, a juzgar por la distancia a la que se encuentra de León, tal vez podría situarse en la localidad de Mansilla de la Mulas:


Pellerins de tous estaz,
Les mandatz
Recevez, comme nous fismes:
Celui du Blanc hospital
Ne fait mal
Que bien tost après nous primes.


El último lugar, antes de llegar a Santiago, es la propia ciudad de León, de la cual se mencionan dos hospitales de peregrinos: el de San Antonio y el de San Marcos:


Léon, cette grande ville
De Castille,
Nous y fusmes en diligence;
A Saint-Antoine et Saint-Marc
Les mandatz
Nous receumes en abondance.


La Chanson nouvelle dedica también algunas estrofas a lo que sería el inicio del trayecto de regreso desde Compostela hasta Francia, antes de pasar a describir la peregrinación a Montserrat. En una de ellas se habla de dos lugares donde el caminante podía encontrar refugio en hospitales: Astorga y Puente de Orbigo, ambos situados en el camino francés:


Sont venus [los peregrinos]
Le mandat d'Esturgue prendre,
La point' d'Orbieu, l'hospital
Ne fait mal
Pour a Léon se faut rendre.


Las guías de peregrinación francesas son, en general, bastante parcas en sus indicaciones sobre lugares de refugio. Indican de manera bastante concisa los sitios donde se puede recibir limosna o ser acogido. Coinciden con las canciones de itinerario en señalar ciertos hospitales, como los de León. En cambio, Guillaume Manier es más explícito en sus comentarios sobre hospitales de peregrinos.
El tercer rasgo establecido por Caucci tiene una presencia más bien escasa en las canciones de itinerario francesas. El único lugar mencionado como digno de ser visitado, a lo largo del trayecto a Santiago, es San Salvador de Oviedo. La mayor parte de estas creaciones hablan con toda claridad de las reliquias que se guardan en la Santa Arca, ubicada en la Cámara Santa de este templo. Los peregrinos que iban allí podían llevarse consigo, como prueba de su visita, una relación escrita de dichas reliquias, lo cual da idea de su valor e importancia. La canción des Parisiens es muy clara al respecto:


Quand nous fûmes à Saint-Salvateur
Avons vu les saintes Reliques,
Qui sont si précieuses et dignes.
On les montre à tous les passans!
Nous en portons les écrits
Pour contenter les mécroyans.


En la Complainte des pèlerins d'Aurillac se cuenta que los peregrinos adoraron en San Salvador un clavo de la cruz de Cristo:


Als mons Esturiet
Los pelgrins augron tôt fregd,
En Salvador, adorem suis genolhs
Jorn e nuèch clavèl de la crotz.

Gran parte de las guías de peregrinación francesas consultadas no incluyen el paso por este santuario. Sólo la de Jean Pierre Racq, junto con el relato de Manier, alude a él.
La descripción de Santiago de Compostela y de su basílica (la cuarta de las cinco características propuestas por Caucci para los libros y guías de peregrinación) no tiene mucha cabida en las canciones de itinerario francesas. Como es lógico, todas ellas hablan de la llegada de los peregrinos al término de su camino, aunque no siempre nombran la ciudad de Santiago. Es precisamente lo que ocurre en la conocida como des Parisiens.
De todas formas, estas creaciones no presentan, de modo general, descripciones de Santiago y de la iglesia. Las estrofas donde son nombradas exponen otros contenidos. Los más frecuentes son el regocijo de los peregrinos por haber terminado su viaje y, sobre todo, su disposición a rezar en la catedral. Sus plegarias incluyen agradecimientos por haber podido llegar, como se ve en des Parisiens:


Hélas! que nous fûmes joyeux
Quand nous fûmes à Montjoye,
Tous mes compagnons et moi,
De voir ce lieu tant désiré:
C'était de voir la Sainte Eglise,
Où rendîmes grâce à Dieu,
A la Sainte-Vierge et à Saint-Jacques,
D'être arrivé en ce lieu,

o también ruegos para tener un buen viaje de regreso, tal y como se muestra en la Grande Chanson. En la Complainte des pèlerins d'Aurillac los peregrinos piden a Dios que les guarde de pecar y que les conceda una vida próspera, una vez hayan retornado a su tierra:


Sem en Galicia: « !0, Sant Jacm
Gàrda pelgrins de tot pecat,
E dôna-lei formatge e blada
Pèr poder far molt pogesada!

En Autre Chanson des Pèlerins de Saint-Jacques se muestra que la preocupación más inmediata de los peregrinos, una vez en Santiago, es más de orden material que espiritual. Se encuentran sin dinero para comprar lo que ellos denominan fallotage, es decir, objetos diversos de carácter piadoso que les sirvan como recuerdo de su estancia en la ciudad jacobea:

Quand nous fûmes à Saint-Jacques,
Nous n'avions denier ni maille,
Ni moi ni mes compagnons;
Je vendis ma calebasse
Mon compagnon son bourdon,
Pour avoir du fallotage
De Saint-Jacques le baron.


La Chanson nouvelle dedica una estrofa a contar la visita que los peregrinos, después de haber llegado a Santiago, realizan a Padrón. Este es el lugar, según cuenta la leyenda, al que fue trasladado el cuerpo del Apóstol desde Jerusalén y en el que recibió sepultura:


Au Patron avons esté,
Et entré
Au lieu où fut mis saint Jacque.
Sur la pierre on le posa
Et reposa:
Cela est de grande remarque.


La versión de la Grande Chanson editada por Daranatz es sin duda la composición que dedica un mayor número de estrofas a la estancia de los peregrinos en Santiago de Compostela. No hay en esta canción una descripción de la ciudad, aunque sí se hacen algunas observaciones sobre la catedral. Esta es calificada como superbe église. En ella se encuentra la capilla de San Luis o capilla del Rey de Francia, donde los peregrinos extranjeros podían confesarse en su idioma y también se recibía la comunión:


Nous trouvâmes à la chapelle
De Saint Louis,
Un directeur rempli de zèle
Et bien rassis;
Nous confessâmes nos péchés
D'un coeur sincère.
Il nous dit qu'il étoit Français
D'un très-bon caractère.
Nous fûmes à la sainte Table
Pleins de ferveur,
Recevoir le corps adorable
Du doux Sauveur.
Nous y reçûmes les faveurs
De Dieu lui-même,
Qui nous combla de ses douceurs
Par sa bonté suprême.


También se cuenta en esta composición cómo los peregrinos franceses contemplan la imagen del Apóstol, situada detrás del altar mayor:


Nous vîmes le corps de saint Jacques
Dessus l'autel,
Couvert d'une riche cazaque
Couleur de ciel.


Por último, se habla en otra estrofa de las numerosas reliquias que se pueden ver y que están ubicadas en la llamada capilla de las Reliquias.90 Asimismo, se alude al bordón de Santiago, colocado en el altar mayor:


Nous vîmes beaucoup de Reliques
Dans le trésor,
Ornées d'un goût magnifique
D'argent et d'or.
On nous y fit voir le bourdon
Du grand St. Jacques,
Qui est suspendu d'un beau cordon,
Sur de très-belles plaques.


Esta escasez general de datos sobre Santiago y su catedral en las canciones de itinerario francesas puede tal vez aclararse con la explicación propuesta por Daux. Una vez en la ciudad jacobea y culminada la peregrinación, el uso de estas composiciones, útiles a lo largo del trayecto, ya no tenía sentido, al menos mientras permanecieran allí. Los cantos litúrgicos pasaban a ocupar su lugar:


Il faut reconnaître aussi qu'en arrivant à Compostelle, les caravanes avaient autre chose à faire qu'à chanter leurs complaintes. C'étaient alors les chants religieux, en langue liturgique, dans lesquels s'unissaient les voix de ces armées de pèlerins venus de tous les points du monde. Il n'y avait pas de place pour ces chansons, dont plus d'un verset de mauvais goût était parfois agrémenté de légèretés.

Las guías de peregrinos consultadas no dedican mucho espacio a hablar de Santiago y de su iglesia. En algunas sólo se menciona la ciudad,94 mientras que en otras se ofrecen algunos comentarios breves sobre la basílica o sobre los sacramentos de confesión y comunión que se administran en ella.95 El relato de Manier se extiende bastante en su descripción y en la enumeración de sus reliquias, pero apenas dice gran cosa sobre Santiago.
El último rasgo que distingue Caucci (impresiones personales sobre el viaje a Santiago) aparece como producto de la evolución del género constituido por la literatura de viaje y peregrinación a Compostela:


Au XVIIIe siècle, le genre apparaît nettement différencié en deux catégories. D'une part les Guides purs et simples que l'on continue à imprimer, souvent dans des éditions modestes pour répondre à une nécessité pratique. [...] d'autre part de vastes récits de voyages à insérer dans la littérature des mémoires familiaux, non destinée immédiatement à l'impression. Exemplatifs de cette dernière tendance sont les récits du tailleur picard Guillaume Manier et de l'Italien Nicola Albani.

Efectivamente, las guías francesas consultadas anteriores al siglo XVIII, al igual que la titulada Chemin de Paris à Saint lacques le grand (1718) y la de Jean Pierre Racq (1790), no suelen incluir juicios o valoraciones subjetivas. El relato de Manier, en cambio, sí da cabida frecuente a esta clase de contenidos. Su comentario sobre las Landas no puede ser más claro: "C'est le pays le plus ennuyeux du monde. "
Excepcionalmente, la guía de Jean Pierre Racq, a pesar de su naturaleza meramente informativa, incluye al final (ya en el trayecto de regreso a Francia) una pequeña apreciación personal del autor, que tal vez podría ser resultado de la influencia de esta evolución señalada por Caucci:


Je suis arrivé icy Dieu mercy [a León] et jay repris la même route, je suis tres content quand je suis arrivé a Lion et jeu derai mieu mieux si, le bon Dieu me fait la grâce darriver a mon pays cest a dire en France quil est plus bon a minuit que la Galice a mijour.


De modo general, las canciones de itinerario francesas comparten con las guías anteriores al siglo XVIII (y también con el Chemin de París à Saint Iacques le grand y la guía de Jean Pierre Racq) su carácter de orientación e información para el peregrino. Este hecho, unido a su valor popular y colectivo, hace que el elemento individual, auténticamente particular, esté ausente de ellas. Estas creaciones anónimas constituyen un patrimonio común, destinado a ser utilizado por cualquier peregrino francés en su trayecto a Compostela. Los datos que se ofrecen en ellas sobre regiones, ciudades, santuarios, etc. tienen una validez objetiva que hace que sean útiles para todo aquél que acceda a ellos.
Es cierto que estas canciones reflejan en algunas de sus estrofas sentimientos como el miedo por tener que pasar por lugares peligrosos, la alegría por llegar a Santiago (como ya se ha señalado) o el dolor en el momento de partir, como se ve en la versión de la Grande Chanson editada por Daranatz:


Lorsque nous partîmes de France,
Tristes et marris,
Nous quittâmes Peres et Mères,
Tous nos amis.

Sin embargo, éstas son sensaciones compartidas por todos los peregrinos, pues deben pasar por experiencias similares a lo largo del trayecto. Además, el hecho de que los cantos reflejen recorridos en gran medida parecidos implica que muchos de sus contenidos sean casi iguales. La mayor parte menciona lugares como Santo Domingo de la Calzada, Burgos, León o el Pont qui tremble, y dice de ellos aproximadamente las mismas cosas. Por lo tanto, presentan un componente de reiteración que, en lo concerniente a la expresión de sentimientos, tiene inevitablemente un efecto de despersonalización. No se trata, por supuesto, de restar a éstos autenticidad en cuanto vivencias reales de los peregrinos, sino de negar un carácter individual a su reflejo literario.

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Las cinco características que Caucci establece para lo que él denomina literatura de viaje y peregrinación a Compostela constituyen en su conjunto una herramienta analítica que ha resultado ser de una considerable utilidad en el estudio de las canciones de itinerario de los peregrinos franceses a Santiago. Son un modelo que permite proponer una serie de rasgos definitorios fundamentales de este tipo de composiciones.
Cada una de ellas presenta, a lo largo de sus estrofas, una sucesión de etapas situadas entre Francia y España y que configuran una propuesta de trayecto que el viajero jacobeo puede seguir.
Se expone también información sobre aquellas localidades (francesas y españolas) donde existen hospitales o albergues donde se dispensa acogida al peregrino (de forma gratuita o por dinero).
Hay alusiones, aunque no muchas, a alguna iglesia o santuario donde se conservan reliquias que merece la pena visitar. En realidad, el único lugar mencionado es San Salvador de Oviedo.
Una vez que se ha llegado a Santiago, estas canciones, destinadas al camino, dejan de ser utilizadas. Probablemente por eso apenas incluyen descripciones de esta ciudad y de su catedral.
La finalidad informativa que caracteriza estas composiciones, así como su naturaleza anónima y popular, impide que pueda darse cabida en ellas al reflejo de impresiones y de valoraciones personales.
Este modelo no tiene una validez absoluta para el análisis de estos cantos, ya que no permite dar cuenta de la totalidad de aspectos temáticos contenidos en ellos. Sin embargo, gracias a él es posible obtener una buena visión de conjunto de dichas composiciones. Además, ofrece una base sólida para afrontar estudios de mayor amplitud y profundidad acerca de los elementos constitutivos y definitorios propuestos y de otros que se puedan detectar.


APUNTES SOBRE EL CAMINO DE SANTIAGO

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